Pueblo Mbororo

El grupo peul mbororo sigue orgullosamente aferrado a su modo de vida nómada ancestral. A diferencia de los peul sedentarios, los mbororo no dan mucha importancia a la religión ni al poder, limitándose a pagar tributos a los propietarios de las tierras donde pastan sus animales y a vender productos lácteos en los mercados semanales. A pesar de profesar el Islam en su vertiente ‘Malikite’ muchos mbororo continúan practicando ritos pre-islámicos de los que se enorgullecen. Otra característica es su negativa a casarse con otras razas para no perder su pureza de sangre y sus particulares características físicas. La mayoría de mbororos son altos y estilizados, de piel clara, nariz aguileña y pelo ondulado. Suelen pasar horas cuidando su aspecto físico, trenzándose el pelo y decoránselo y tatuándose la cara y el pecho.
La posesión de ganado es un símbolo de salud y bienestar y el nivel de respeto de un hombre se basa en el número de ganado que posee. Su dieta alimenticia incluye leche, manteca y queso, combinado con algún puré de legumbres o cereales que compran a sus vecinos agricultores. En esta sociedad nómada cada miembro de la familia tiene deberes específicos. Mientras que las responsabilidades de los hombres incluyen la atención del rebaño, los asuntos políticos, el trato de las enfermedades y planificar las rutas, los deberes de las mujeres incluyen el ordeñe de las vacas, la preparación de la manteca y el queso, el tejido de la ropa y mantas y la preparación de las comidas diarias. A la mujer se le exige la estricta obediencia hacia su marido y la separación entre los sexos es tan grande que a las madres no se les permite estar constantemente con sus hijos pequeños, siendo una falta de respeto el mostrar los afectos en público. Los
mbororo defienden el cumplimiento de una rigurosa moralidad destacando los valores morales de generosidad, honradez y respeto hacia los demás. Viendo a los
hombres y mujeres mbororo en alguno de los mercados del
Norte de Camerún observaréis que son personas muy reservadas en público pero que irradian una elegancia natural que les hace sobresalir entre las demás etnias.
Campamento Mbororo
Varios clanes de la
etnia mbororo provenientes de la vecina Nigeria se han ido estableciendo a lo largo de la pista que une Carrefour Poli con Fignolé. Las grandes extensiones de terreno no cultivado, la buena calidad de los pastos, y la seguridad del país, han atraído a miles de
familias mbororo al Departamento de Faro. Para visitar alguno de sus campamentos nómadas, compuestos de varias chozas en forma de iglú, deberéis parar el coche e introduciros en ‘la brousse’, o sea, andar durante un rato entre hierbas altas y cortantes para llegar hasta los campamentos. Una vez más, la presencia de un guía facilita enormemente el contacto con este pueblo que no habla francés ni inglés, sólo su dialecto fulfuldé. La ‘aventura’ de visitar uno de estos campamentos y convivir durante unas horas con ellos es muy recomendable ya que es un pueblo único por su forma de vida errante y por su belleza física.
En el pueblo de Beka, siguiendo la pista que sale de Tchamba, los jóvenes mbororo organizan, durante la época seca, espectaculares danzas de cortejo al más puro estilo Gerewol como sus parientes de Níger.